Seguros de impago de alquiler. Ventajas y condiciones

Alquilar una vivienda no es algo sencillo, ya que en muchas ocasiones tememos algunas preocupaciones en cuanto al inquilino: impagos de alquiler, descuidos del inmueble o una relación negativa con la comunidad de vecinos. Hoy hablamos sobre el impago del alquiler, una problemática bastante común actualmente. También os exponemos la solución que pensamos que puede ser la mejor en Inmobiliaria Núcleo: el seguro de impago de alquiler.

Ventajas del seguro de impago de alquiler

La ventaja principal del seguro de impago de alquiler es que nos da la seguridad de que, si los inquilinos ya no pueden seguir pagando el alquiler, la empresa aseguradora asumirá los importes de las deudas. Según la póliza del seguro que escojamos, tendremos una cobertura determinada, de unos meses en concreto. La segunda ventaja es que gracias al seguro de impago de alquiler podrás reclamar al inquilino cualquier rotura o desperfecto que haya causado en tu inmueble. Es la misma aseguradora la que se encargará de cubrir los costes de esos daños.

La tercera ventaja que es que determinadas pólizas ofrecen incluso asesoramiento y servicios jurídicos en caso de que sea necesario. Es decir, si el inquilino se niega a pagar las mensualidades, la misma aseguradora se encargará de solicitar el pago de las deudas pendientes. En caso de que se requiera, se procederá a realizar los trámites oportunos debidos a un impago. Por lo tanto, gracias a la asistencia jurídica que te da la aseguradora también podrás consultar y conocer cualquier duda que tengas para poder ejercer con conocimiento los derechos y las obligaciones que tienes como arrendador.

Requisitos que hay que cumplir

Para poder disfrutar de este seguro hace falta cumplir algunos requisitos en cuanto a los inquilinos. Es probable que la aseguradora te pida la documentación del inquilino para percatarse de si el inquilino será capaz de asumir los costes del alquiler. Por lo tanto, se solicitará al inquilino una documentación que demuestre que la renta no supera el 40% de sus ingresos mensuales. Además, la aseguradora valora positivamente que el trabajador tenga antigüedad laboral y un contrato indefinido.

La aseguradora, por lo tanto, se hará conocedora de las condiciones laborales del inquilino. Este, en caso de ser un trabajador por cuenta ajena, tendrá que aportar sus tres últimas nóminas para comprobar lo que gana mensualmente. En caso de ser autónomo y el inquilino trabaje por cuenta propia, tendrá que disponer de las últimas declaraciones del IVA e IRPF. En caso de que el inquilino sea pensionista, necesitará aportar un justificante de la pensión.

A la hora de elegir una aseguradora hay que averiguar si está inscrita en la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones. También es importante revisar todo lo que cubre la póliza. Aunque suele haber un paquete básico que ofrecen la mayoría, no todas las aseguradoras incluyen lo mismo. Además, hay que tener cuidado con el tiempo que contratamos y las renovaciones (no confiarnos y olvidarnos de renovar). Otro consejo es tener todos estos documentos en orden y en vigencia.