En un alquiler, ¿quién paga las reparaciones y roturas?

Debido a las roturas y los desperfectos que se ocasionan en nuestro hogar si estamos de alquiler, encontrar un buen arrendatario es algo complicado. En muchos casos cuando hay una avería en la propiedad alquilada el arrendatario y el arrendador se hacen siempre la misma pregunta: ¿por qué me corresponde a mí? Hoy te contestaremos a esta pregunta desde Inmobiliaria Núcleo.

Lo más importante es el contrato de alquiler

Un desconchón en la pared, una persiana que se ha roto y ya no baja, una fuga de agua, un mueble roto… Son muchos los problemas que los inquilinos pueden presenciar en su hogar. El propietario debe estar siempre al tanto de lo que ocurre en el hogar, ya que en muchas ocasiones suele estar dispuesto a ayudar. Sin embargo, algunas veces las cosas no son tan sencillas. Lo más importante es prestar atención al contrato que se ha firmado para el alquiler. Cuando en una casa de alquiler hay roturas, las reparaciones las debe hacer según lo estipulado en el contrato.

Sin embargo, es muy importante tener en cuenta que en muchos casos los contratos de alquiler vulneran algunos derechos y obligaciones. Sobre todo cuando este se escribe sin el asesoramiento de profesionales en el sector. Todo contrato de alquiler debe tener unas cláusulas plasmadas que sigan las normativas de la L.A.U (la Ley de Arrendamientos Urbanos). Antes de firmar un contrato, hay que leerlo con detenimiento y con la ayuda de un profesional que conozca lo que se estipula en la Ley de Arrendamientos Urbanos.

Las causas de las reparaciones

Cuando el origen de las reparaciones sea con el fin de conservar el inmueble o reparar algo del mismo, las reparaciones corren por cuenta del propietario. Si por ejemplo el deterioro se produce por el uso habitual y por causas naturales del uso normal del inmueble, estas reparaciones también debe realizarlas el propietario. Sin embargo, en caso de que las reparaciones se deban a causa de un mal uso del inmueble por parte del inquilino, este será el que deba cubrir las reparaciones.

Cuando las reparaciones se deban a un uso cotidiano y natural del inmueble, pero cuyos daños se agravan por una falta de comunicación por parte del inquilino, este último deberá ser el que corra con los gastos de los arreglos. Cuando el inquilino hace un uso indebido del inmueble también deberá ser el que pague las reparaciones necesarias. Sin embargo, si el inquilino hace un uso debido de los bienes, pero de forma reiterada y frecuente, el coste de las reparaciones pertinentes también deberá hacerse cargo el propio inquilino (cuando se trate de reparaciones pequeñas).

No obstante, si esta rotura se realiza al principio del arrendamiento, no se consideraría un uso reiterado, por lo que, no sería un gasto del que deba hacerse cargo el inquilino. Otro factor a tener en cuenta es que el uso de la vivienda recae en la persona que alquila, por lo que la ley contempla «la presunción de culpa del arrendatario«.

Cuando los daños surjan por causas de fuerza mayor, los costes recaerán en el lado propietario.